La cruda infancia de niños cuyos padres sufren alcoholismo en una región tan convulsa como el Donbás (este de Ucrania) queda plasmada en “A House Made of Splinters”, una obra del cineasta danés Simon Lereng seleccionada en la terna de finalistas a mejor documental en los Óscar.
Cuando el equipo de rodaje de Lereng (Copenhague, 1975) se desplazó entre 2019 y 2020 al municipio de Lysychansk, ninguno de ellos podía imaginar que dos años después Rusia decidiría invadir Ucrania y comenzar una guerra que afectaría todos los rincones del país.
Tampoco pasaba por sus cabezas que las historias de Eva, Sasha, Polina y Kolya -los pequeños del orfanato que componen el hilo argumental del documental- acabarían cautivando a la Academia de Hollywood y granjeando al director la primera nominación a una estatuilla dorada de toda su trayectoria.
“Nuestra idea era visibilizar a unos niños que de por sí ya estaban en el escalón más bajo de una sociedad totalmente devastada debido a las heridas del conflicto entre Rusia y Ucrania”, expresó Lereng en una entrevista con EFE.
Y es que la Guerra del Donbás -zona de Ucrania oriental fronteriza con Rusia- comenzó en 2014, se agudizó tras la invasión rusa del año pasado y continúa siendo un frente con una actividad armada tan intensa que ha desembocado en una región fragmentada sobre la que ambos países se disputan su control.
















