La campaña por la Gobernación del Atlántico va tomando forma. La próxima semana se unirá al partidor de quienes aspiran al primer cargo público del departamento el arquitecto Pedro Lemus, quien desde el inicio del gobierno Verano ocupa el cargo de secretario privado.
La gestión de Lemus en el gabinete del actual mandatario seccional estuvo concentrada en la planeación, contratación, adjudicación y desarrollo de las grandes obras de infraestructura que se adelantan en el territorio del Atlántico en materia de plazas, parques, acueductos, colegios, hospitales, vías, canchas, entre otras.
Pedro Lemus ha sido en la práctica el gerente de desarrollo del departamento, pues desde su despacho se adelantó el plan de inversiones mas ambicioso que se haya ejecutado en toda la historia del Atlántico. Sin duda alguna, se une al ramillete de aspirantes una muy fuerte aspiración.
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La iniciativa del Partido Cambio Radical de extender el periodo de los actuales alcaldes y gobernadores hasta el año 2022 para hacer coincidir su tiempo en el poder con el del presidente de la República, cayó muy mal en el país político.
Los impulsores de dicha ponencia argumentan que la elección de autoridades locales supone una parálisis parcial de las administraciones, por obra y gracia de la ley de garantías electorales y luego de las elecciones, los recién posesionados alcaldes y gobernadores deben dedicar buena parte de su esfuerzo en concentrarse en la aprobación de los planes de desarrollo, lo cual produce un muy lento avance en las gestiones ante el gobierno central. Señalan algunos alcaldes que lo mas difícil de todo este ejercicio de poder es empalmar los planes de desarrollo locales con el del Gobierno nacional.
Sin embargo, voces contrarias a la iniciativa consideran que debe respetarse el periodo constitucional de los actuales alcaldes y gobernadores, partiendo de la premisa que fue una decisión del pueblo en ese momento, si se eligió por cuatro años, debe ser por cuatro años.
En todo caso, todo apunta a indicar que la propuesta quedará como un nuevo intento infructuoso de los que se asoman cada cuatro años y que terminan en la caneca, por una razón muy sencilla: los que hoy ejercen el poder lo apoyan irrestrictamente, pero quienes están al margen del mismo, no cederán ni un milímetro en su propósito de buscar convertirse en alternativa de poder y por lo tanto rechazan toda posibilidad que este parágrafo temporal de la reforma política pase en el Congreso.
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Enorme sorpresa se están llevando quienes votaron por el presidente Iván Duque, esperanzados en mas y mejor inversión social. A juzgar por las cifras que muestra hasta el momento el presupuesto nacional para la vigencia 2019, el cual alcanza los 242.5 billones de pesos, el rubro que más se incrementa con relación a la actual vigencia es el de Defensa, el cual crece un 10 por ciento, lo cual indica que 34.4 billones de pesos serán destinados a este sector, lo que equivale a tres veces el rubro de Inclusión Social, 14 veces el presupuesto para el sector agrario, 48 veces la inversión en medio ambiente, 60 veces el presupuesto para deportes y 82 veces el rubro de cultura.
Un país con pobres indicadores sociales y con tan pocos programas que permitan superar la pobreza y respaldar el emprendimiento a través de la innovación y la tecnología, pero que invierta tanta plata en la guerra, preocupa y mucho.
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Mucho se ha hablado en las implacables redes sociales sobre el video aficionado grabado con el celular de una señora con acento costeño, que a bordo de un avión y luego en tierra, insulta al expresidente Juan Manuel Santos.
Fiel a la profunda polarización que divide al país, muchas voces coincidieron plenamente con la actuación de la mujer, incluso, congresistas del ala radical del Centro Democrático apoyaron el episodio.
Pero, así como hubo voces a favor, también muchos ciudadanos calificaron el episodio como desafortunado, vulgar, abusivo y agresivo. Esas mismas voces consideran que la llamada presión social, debe enmarcarse en los linderos del respeto y no terminar convertida en una descarga impulsiva de odio.
Para rescatar, la actitud del exmandatario, que se mantuvo tranquilo y nunca se dejó provocar ante los acalorados alaridos de la mujer. Santos, como un ciudadano común y corriente, sin equipo de seguridad, salió de la terminal, tomó un taxi y siguió su camino.
Twitter: @jpserna












