Bate corrido para quienes tienen hoy la Universidad del Atlántico convertida en escenario de violencia y no la respetan como fuente del conocimiento. Ahora el caballito de batalla de los encapuchados es la “defensa de la universidad pública y la gratuidad en la educación superior”. Vaya forma de amar y defender, arrasando y destruyendo todo lo que encuentran a su paso.
Calumniar, señalar, injuriar y nuevamente calumniar, ese es el modelo, fiel copia de su original, que aplican estos personajes “mala leche” que tanto daño le hacen a la universidad
Lo curioso es que estos generadores de vandalismo y terror al interior de la institución son los mismos que se autodenominaron en tiempos de Santos, abanderados y promotores de la paz al interior del alma mater, tal vez se entregaron tanto que no se percataron de los problemas de la universidad pública.
Insólito que aún por aulas y pasillos circulen personajes tóxicos que tanto daño le han hecho a la institución y más grave aún que algunos permanezcan enquistados en posiciones privilegiadas “representando los intereses” de la población estudiantil, cuerpo docente y otras vertientes.
Es mezquino gritar arengas en favor de la universidad y al mismo tiempo apostarle al fracaso de las administraciones, es aberrante posar de dolientes de la educación superior y en simultánea, sabotear los procesos y propiciar la parálisis afectando y frustrando a muchos jóvenes que llegaron allí con la ilusión de formarse como profesionales y no a soportarse al eterna y cansona cantaleta de los marxistas-leninistas y chavistas.
Hoy la universidad debería ser noticia positiva por su proceso en la búsqueda de la acreditación institucional, por la gestión que se adelanta para la apertura de la nueva facultad de medicina y no ocupar las primeras planas de la crónica por los bochornosos espectáculos que protagonizan por estos días estos grupos de vándalos con vocación criminal e ínfulas de falsos caudillos.
Se anuncian marchas, plantones y más protestas, parece que la idea es no permitir que los calendarios académicos se desarrollen y así generar un caos, propicio para levantar ciertas candidaturas políticas de los afectos de estos grupos de encapuchados que siembran el terror en la universidad y sus alrededores.
¡Seguimos bateando!









