Bate corrido para la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), cuestionada, desprestigiada y sin ninguna credibilidad para continuar un proceso en el que se han dedicado a favorecer a exintegrantes de las Farc, autores de muchas atrocidades, hoy minimizadas por este “tribunal de la impunidad”.
La tal JEP, una herencia maldita del gobierno Santos y su complaciente acuerdo de paz con Timochenko, Iván Márquez y sus secuaces, ha sido calificada por las propias víctimas como una auténtica vaca muerta, atravesada en el camino hacia una verdad y reparación, cada día más lejanas.
La cabeza visible de la JEP resultó toda una joyita, hace diez días fue llamada a imputación de cargos su directora administrativa Martha Lucia Zamora, se le imputan, asesoramiento, actuaciones ilegales, abuso de función pública y perturbación de actos oficiales.
También están en el ojo del huracán dos contratistas de la Secretaria Ejecutiva de la Jurisdicción, July Milena Henríquez y Luis Ernesto Caicedo, ambos por falsedad ideológica en documento público, actuaciones ilegales, abuso de función pública y perturbación de actos oficiales, una vergüenza a la que muy poca trascendencia se le ha dado y por la que, casi nadie se despeina en este país.
Definitivamente la JEP es un relajo acolitado, abrigado y defendido con uñas y dientes por ciertos columnistas de finos modales, directores de medios y presentadores con ínfulas de “vacas sagradas”, todos bien recompensados, para ser más directos, todos bien pagos, unos con canal de televisión, otros con frecuencias radiales y millonarios contratos de pauta estatal.
Las complacencias musicales de Santos a los cabecillas de las Farc tienen hoy al país en este círculo vicioso, la JEP califica como intromisión de la Fiscalía, la inspección al expediente de 31 exjefes guerrilleros por secuestro, los choques entre estas dos jurisdicciones van más allá, también hay tensión por el escandaloso caso Santrich, sospechosa y descaradamente, metido en un congelador por la JEP, igual, llama la atención el silencio de los medios de comunicación que recibieron pechiche, ¿qué lectura se le puede dar? ¿Miedo o eterno agradecimiento? Es decir, ¿complicidad?
El actual limbo es el escenario ideal para seguir dilatando, burlarse del acuerdo y mamarle gallo al país.
¡Seguimos bateando!












