Saludos a mis amigos del combo Barbarista, gracias por permitirme alimentar todas las semanas sus insaciables ansias de bochinche. Gracias por reproducir y reenviar las pildoritas que le cantan la verdad, sin tanto parapeto, a la gente. Bueno vale mía, ahí voy.
Eche, cuadro, esa vaina de prolongar el periodo de los actuales alcaldes y gobernadores es un vulgar embeleco al que no le veo mucho futuro. Es que ya nosotros estamos muy viejos para engañarnos, la mayoría de los actuales alcaldes que gobiernan en Colombia, y particularmente en el departamento del Atlántico, son unos auténticos petardos.
Vea, valecita, si fuera que la decisión solo beneficiara a Alex Char, vaya y vuelva, porque el man lo está haciendo bien y Barranquilla hoy es tronco de ciudad, pese a las voces de las viudas de poder que aún añoran el regreso del combo de depredadores del Rincón Latino, los cuales son especialistas en saquear presupuestos, dividir la ciudad con su discurso de odios entre clases y dejar a sus esposas y montarles sucursales cada vez que tienen plata en sus bolsillos.
Joda, loco, aquí pensando y tirando línea sobre el tema, se imaginan que pase este engendro en el Congreso y por obra y gracia de un capricho de la mujer de Vargas Lleras tengamos que mamarnos al poco de inservibles que eligieron en los municipios del Atlántico para este periodo. Vea, vale mía, no quiero ni pensar el desastre que sería para los municipios ese panorama.
Es que en el Atlántico buenos alcaldes hay muy pocos, por ejemplo, en Malambo, la pinta que eligieron llegó a resolverse su situación personal y poco o nada ha hecho por el pueblo, para más piedras y al mejor estilo de un traicionero alacrán, terminó atacando a su mentor político y dicen que es el nuevo rico del municipio.
En Sabanalarga la gente nuevamente se equivocó, pero la vaina podría ser peor, porque esta tortura que han tenido que padecer con la llegada del flamante Gordo al poder se prolongaría dos años mas. Dicen los manes de la plaza de Sabanalarga que con dos añitos más en el poder, el Gordo acabaría con lo poco que queda en pie en el municipio. Joda, mi llave, qué desgracia para el pobre pueblo, vale mía.
Y si en Sabanalarga llueve, en Repelón no escampa. Allá eligieron a un tal Felipito, una pinta que ha trasladado su despacho para una cantina de la calle 84 de Barranquilla especializada en música vallenata. Me dicen los valecitas que es común ver al flamante Felipito en ese sitio, acompañado de una cantidad de lambones, lagartos y aduladores, mientras consume grandes cantidades de finos licores con cargo a las finanzas del empobrecido municipio. Joda, vale mía, no hay derecho a tanta indolencia. Bueno, ese es el personaje que se tendrá que mamar la gente de Repelón dos años más si se aprueba la prorroga del periodo de los actuales alcaldes.
Pero, la desgracia para el Atlántico no para ahí. Resulta que Baranoa tuvo la genial idea de elegir al alcalde Peluquita, un personaje con una frondosa cabellera, estilo cantante de baladas de los años sesenta, el cual parece vivir más preocupado por peinarse su abundante melena, que por mejorar las condiciones de vida de sus gobernados. Ñerda, cuadro, ahora sí a ese pobre pueblo se lo llevo Pindanga, como decía el viejo Marcos Pérez.
Pero este recorrido por la galería de malos y pésimos alcaldes elegidos en el Atlántico, y que se beneficiarían ganándose la lotería sin comprarla, no termina. Nos tendríamos que mamar dos años más a una figura como el alcalde de Candelaria, que acabando de llegar se montó en dos camionetas nuevas, que no las tiene ni Alex Char con toda su fama y fortuna. Mientras tanto en su municipio hoy solamente uno encuentra calles destapadas, perros callejeros, pelaos desnutridos, mototaxis y una pobreza franciscana, digna de cualquier asentamiento africano. Así de mal estamos, cuadro.
Ñerda, cuadro, pero la lista no termina. Dentro de los ejemplares a los que la prórroga de los actuales periodos le estaría entregando dos años mas de oxígeno se encuentra otro bueno para nada, el alcalde de Palmar. Esta pinta se ha concentrado en mantener su pelo perfectamente tinturado, el cual luce con un aspecto azabache, tipo ala de cuervo.
La figurita llegó tramando a la gente con el cuentico que venía de la empresa privada y transformaría al pueblo, convirtiéndole en un enclave de progreso para el Atlántico. Pura paja, cuadro. El único progreso que se ha visto es el de las cuentas de él, que ahora no quiere salir de los centros comerciales del norte de Barranquilla, mientras en su pueblo la gente pasa las de San Quintín, en medio de las necesidades y miseria que el flamante alcalde Ala de Cuervo prometió extinguir. Pa’ joderlos, cuadro.
Ahí tienen ustedes solo algunos ejemplos de lo que sería en la práctica la genial idea de prolongarle el periodo a los actuales alcaldes. Nos tendríamos que seguir mamando a estas pintas, mientras el pobre pueblo continuaría llevando del bulto. No hay derecho, cuadro. Ojalá nuestros honorables congresistas recapaciten y tengan muy claro que esta cantidad de inútiles deben irse es este mismo año.
Ya cogí rabia, vale mía, mejor me abro. Chao, pescao.












