Bate corrido para nuestra clase política nacional y local, dirigentes gremiales, personajes expertos en el tema y tiradores de línea. Todos, durante los últimos 40 años protagonistas de este novelón, adquirieron fama por sus apariciones en los medios de comunicación, conferencias, foros, conversatorios, y otros, definitivamente se enriquecieron a expensas de la eterna inestabilidad del canal navegable del río Magdalena y la crisis del puerto local.
Las alarmas están prendidas nuevamente, el canal de acceso ha perdido 1,4 metros de profundidad en una semana, situación dramática para la actividad portuaria de Barranquilla.
Preocupante que la ciudad cada vez es menos competitiva en el negocio portuario, las pérdidas son millonarias y el desolador panorama termina alejando los inversionistas, es decir, también se esfuman las oportunidades e ilusiones de muchas familias.
Gravísimo que las soluciones siempre son las mismas, soluciones a medias, efímeras, meros “pañitos de agua tibia”, batimetrías, estudios de maniobras náuticas, pre-dragado, dragado, toma de muestras del agua y sedimento, dragas que van y vienen, pero al final la crisis continua, en cuestión de días la alta sedimentación vuelve y pone en jaque la actividad portuaria, definitivamente, se sigue botando la plata en un barril sin fondo.
Aquí surgen varios interrogantes para el gobierno nacional en cabeza del presidente Iván Duque, también para la dirigencia local y empresarios con intereses en el sector portuario:
¿Para cuándo las soluciones serias y definitivas para el puerto de Barranquilla?
¿Es la famosa y aplazada APP para la recuperación de la navegabilidad del río Magdalena la gran solución?
¿Es el Superpuerto la verdadera y muy costosa solución?
Recuerdo que desde 1992, el “cartel del suero” en asocio con “el cartel del lodo” y la complicidad de algunos medios de comunicación, nos vienen vendiendo lo que a corte de hoy es una mentira, el denominado “Superpuerto”, un puerto de aguas profundas sobre el tajamar occidental, kilómetros 5 y 6 del barrio Las Flores, propuesto como la solución macro a la eterna crisis de sedimentación, bajo calado, encallamientos y lo más importante, Barranquilla ha perdido su jerarquía como el puerto de mayor importancia en el país.
Ahora que está de moda el “Bloque Caribe” en el Congreso de la república, ojalá no se desintegre, sigan trabajando unidos y logren jalonar recursos desde el gobierno Duque para la salvación de la actividad portuaria en la puerta de oro.
¡Seguimos bateando!













