En Colombia se puso de moda jugar a dárselas de honestos y transparentes, un jueguito planteado por falsos próceres y falsas heroínas del siglo 21, por supuesto, nada honestos y nada transparentes. Su poderosa arma es calumniar, difamar día y noche, señalar y acusar a otros de sus propias prácticas, así mantienen entretenida a una masa que traga y digiere sus discursos populistas y fuera de contexto.
Lo peligroso es que por andar jugando a los más prístinos con la actual reforma política que hace trámite en el Congreso, finalmente el remedio puede resultar siendo más dañino que la propia enfermedad.
La aprobación en segundo debate en el Senado de las listas cerradas ya prendió las alarmas y de paso una polémica que apenas comienza. Si revisamos un poco, en verdad el sistema favorecerá a los ‘peces gordos’ de los diferentes partidos, tendrán el control absoluto en las listas, ocuparán escaños privilegiados por poseer credencial por guarismos de votación de la elección anterior, también bajarán costos de sus campañas, pues tendrán los votos de toda una lista a su disposición para elegirse sin tanto esfuerzo.
Les tengo una mala noticia a los líderes jóvenes, esos que llamamos reserva o sangre nueva de los partidos: será bien difícil, casi que imposible, que puedan lograr elegirse en un modelo de listas diseñado para bloquear cualquier posibilidad de relevo generacional en los partidos políticos.
Definitivamente es una gran mentira que la tal reforma política se propone fortalecer los partidos políticos. Por lo que vemos, está bien lejos de ese objetivo. Sí es fácil deducir que impactará negativamente, llevándolos a su total debilitamiento.
Muy pronto estallarán las divisiones en los partidos por las incomodidades y pugnas que generen las ‘roscas’ de los mismos con las mismas, los inconformes y rebeldes buscarán crear nuevos movimientos y en corto tiempo estaremos llenos de partidos de garaje.
Un ‘gorila’, que propone creación de nuevos partidos con solo el 25 por ciento de bancadas de Senado o Cámara, introducido por el controvertido senador de la U, Roy Barreras, uno de los ponentes de esta alocada reforma, traerá de regreso la proliferación de partidos de poca monta, que en ningún momento puede ser considerado crecimiento de la democracia. Pero sí volveremos a ver, con toda seguridad, la compra y venta de avales para candidatos de todos los estratos y colores.
Este engendro de los ‘nuevos mejores amigos’ Roy Barreras y Armando Benedetti, es justo lo que ellos necesitan para dar el salto del partido de la U y fundar un partido de disidencia en el que puedan retomar el poder de decisión y negociación que perdieron en el famoso partido de la unidad, la misma que nunca ha existido entre sus integrantes.
¡Seguimos bateando!












