El Cesar y principalmente Valledupar, son junto a otras grandes zonas en la región Caribe, centro del flagelo de la violencia en las diferentes formas que se registra.
Es necesario que la comunidad sepa de esto, porque se manejan en las estadísticas dentro de la violencia, las Lesiones Fatales, como accidentales, suicidios, homicidios y accidentes de tránsito, así como las Lesiones No Fatales, que son accidentales, exámenes médicos por presunto delito sexual, accidentes de tránsito, violencia personal e intrafamiliar.
Según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) y tras resultados de la Encuesta de Convivencia y Seguridad Ciudadana que ubicó la percepción de inseguridad en todo Colombia para el 2020, Valledupar se ubicaba entre dichas ciudades violentas, siendo, por ejemplo, la violencia intrafamiliar la que aumentó en un 200% en medio de la pandemia del COVID-19. Las autoridades recibieron un total (a noviembre de 2020) 3.990 llamadas, donde se evidenció un 63% de lesiones personales en el día de las madres, al interior de los hogares de la capital del Cesar. De igual manera los números se han disparado; asesinatos, accidentes de tránsito, violencia personal e intrafamiliar, feminicidios, sicariato en retaliación por narco y microtráfico.
Ante todo esto, hemos visto que la reacción de las autoridades ha sido pobre y pasiva, sintiendo la comunidad el golpe de este azote y viendo como coloquialmente hablando, se crece ese enano.
Por ende, no sería de extrañar que, en las próximas publicaciones, se muestre a Valledupar como una de las ciudades más violentas de Colombia, regresando al año 2014, cuando estábamos entre las zonas más violentas del país.
Como ciudadano, les exijo a las autoridades competentes, encabezadas por usted Alcalde Castro, mayor inversión en el sector social, mayor inversión en la generación de empleos, actividades y programas que ayuden a evitar y prevenir este tipo de violencias referenciadas con anterioridad en el texto, porque ya estamos aburridos los valduparenses trabajadores y de a pie, de tanta violencia, que por si fuera poco, también estamos inseguros porque no hay zona de Valledupar, donde no se registren atracos, extorsiones, abigeato, porque la comunidad manifiesta a viva voz, que las distintas modalidades delictivas que se encuentran enquistadas, así como la toma del poder por parte de grupos al margen de la ley y bandas criminales, genera más pánico que la pandemia del COVID-19.
Esto tiene que cambiar.
Por: Dr. Álvaro Portilla
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