Saludos a mis amigos y seguidores del Barbarismo. Gracias por seguirme, replicarme y no perderse mis venenosas pildoritas. Listo, compa, voy pa’ esa, porque aquí no vine a saludar, sino a cantarla clara y pelada a la gente.
Joda, loco, no hay derecho a que Telecaribe y su gerente, el Boliaguao Buelvas, ahora se dedique a reciclar cuanta vaina desechan los canales nacionales, para venirlos a presentar como la gran novedad para el cada vez mas alicaído canal. No solamente me refiero a los programas, sino a todos los presentadores varados y fracasados que echaron de los canales privados.
Ñerda, vale mía, resulta que la gran novedad de este genio de la televisión moderna, fue presentar la velada de elección y coronación de la Señorita Colombia. Joda, cuadro, precisamente ese evento fue botado a la caneca de la basura por el Canal RCN, porque esa vaina ya no la ve nadie. Mejor dicho, el tal Reinado Nacional de la Belleza quedó siendo el negocio con el que el tal Raymundo se da tronco de vida y garantizó la estabilidad económica de las próximas tres generaciones de su familia, pero que ya no le interesa a nadie.
Pero la vaina no para ahí. El Boliaguao Buelvas, no solamente recogió ese embuchado del Reinado, que regalado es caro, sino que nos tocó bajarnos del bus a todos los colombianos para financiar la transmisión, porque parte de la plata de la salió de los recursos que aportamos a la Autoridad Nacional de Televisión. Tienen huevo, cuadro. Ahí está pintado el mequetrefe gerentucho.
Para acabar de joder, la tal transmisión de la velada de coronación pasó de ser presentada por Andrea Serna, una destacada y siempre bien puesta dama, a una muchacha que no tiene ni idea de animar un baby shower, una tal Daniella Álvarez, cuyo único mérito ha sido ser Señorita Colombia.
Por supuesto, el experimento fue desastroso. Equivocaciones, falta de coordinación, embarradas y comentarios desacertados, hicieron parte de la accidentada transmisión que preparó Boliaguao Buelvas.
No hay derecho. Y lo peor es que el Boliaguao salió a sacar pecho, asegurando que la tal transmisión del reinado había sido tendencia en Twitter, como si con esa vaina se comiera, o se pagara la nómina de los funcionarios del Canal. Qué tal esta joyita.
Joda, cuadro, la verdad la mejor época del tal Reinado Nacional de la Belleza pasó y hace mucho rato. Ya esa vaina no le llama la atención a la gente. Se ha convertido en un vulgar festival de la pendejada que solo atrae la atención de algunos seudoperiodistas faranduleros que se van para Cartagena a dar una descarada y despiadada jornada de muela.
La prueba que todo se derrumbó es tan clara, que hoy ya no hay desfile de balleneras, nadie en este país sabe cómo carajos se llama la nueva Señorita Colombia y mucho menos la que entregó la corona. Se acabó hasta el desfile de traquetos que en extravagantes fiestas y subidos en yates, terminaban enredados con algunas de las reinas a quienes financiaban y complacían en todos sus caprichos.
Todo este deprimente panorama y esta inevitable decadencia, es la que heredó Telecaribe y el Boliaguao Buelvas y hoy nos quiere presentar como un rotundo éxito, cuando no es así. Yo sí quisiera que, en la próxima junta del Canal, el fantoche y espantajopo gerentico les saliera a los directivos diciéndoles que no hubo superávit, pero sí fueron tendencia en Twitter, como si lo segundo sirviera de algo al momento de rendir cuentas en una empresa comercial del estado como Telecaribe.
Mi llave, se la canto clara: el tal Boliaguao será el gerente sepulturero de Telecaribe. Él y su socio Migue el Pizzero millonario, ya se aseguraron y de aquí pa’ lante tienen con qué defenderse. Pero como siempre los jodidos serán los televidentes y trabajadores del Canal, que siguen pagando los platos rotos de la baja sintonía y poca importancia de este medio de comunicación que en su mejor época fue influyente por su trabajo serio en el afianzamiento de la identidad Caribe y que hoy es un verdadero saludo a la bandera.
Bueno, vale mía, ya les tiré la verdad pelá, ustedes verán si se dejan seguir metiendo los dedos en la boca de este espantajopo y engañabobos gerente, que se ha dedicado toda la vida a aparentar lo que no es y nunca será. Listo cuadro, me abro. Chao pescao.







