Bate corrido para todos esos personajillos de la vida pública, que perdieron el tiempo de manera miserable y descarada, alejados totalmente de la misión y objetivos trazados para el periodo que ya agoniza, a partir de hoy, abrimos la galería de los que perdieron el año 2018.
El primer rajado, indudablemente, es Enrique Vengoechea, director de Indeportes, un año más de miseria y desolación para el deporte en los municipios del Atlántico. No se le conoce gestión ni logros, pero según dirigentes y deportistas, el “Dr. Pantalla”, como ellos mismos le llaman, si es muy diligente a la hora de perseguir y atacar a quienes se rehúsan a integrar su comité de aplausos, para la muestra, el drama que hoy vive la liga de lucha olímpica del departamento.
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Pierde el año el cuestionado gerente de Telecaribe, Juan Manuel Buelvas, ha convertido el canal en su “República independiente”, impone vetos, mordazas, censuras, descalifica, excluye y comete todo tipo de arbitrariedades, ante la sospechosa pasividad de una directiva, prácticamente virtual.
A pesar de las grandes cortinas de humo, como premios y estatuillas de poca monta, transmisión del desprestigiado reinado nacional de la belleza del “hijo pechiche de Doña Tera”, hay una gran verdad, Buelvas tiene al canal sumido en la peor crisis de la historia y hundido en los últimos puestos del rating.
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Otro que pierde el año, el Secretario Distrital de Transito y Seguridad vial, Fernando Isaza, definitivamente no tiene la idoneidad, desconoce el tema, está muy mal asesorado y además, caprichoso y soberbio. Sus malos resultados se evidencian en las calles, tiene la movilidad convertida en un despelote total.
A la hora de la rendición de cuentas, seguramente Isaza y el “Mayor Reunión” presentarán como “grandes logros”, las asombrosas cifras de taxis inmovilizados y miles de taxistas condenados a la cadena perpetua de impagables comparendos.
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Oscuro panorama el del Cari de Alta Complejidad en el cierre del 2018, la institución está en cuidados intensivos y lista para recibir los santos óleos. El fracaso de Rocío Gamarra es inocultable, pero hay quienes la califican de “eficiente”, porque llegó con la misión de quebrar el hospital y la verdad, ya cumplió.
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También se raja la presidencia de la Asamblea del Atlántico en cabeza de Lilia Manga del Partido de la U, mucho manicure, mucho pedicure, mucho fotoshop, convirtió el recinto de la duma en escenario de shows de farándula y lentejuelas, pero ausencia total de debates serios y cero control político.
Se plantea un gran reto para el presidente del último año de este período, Gersell Pérez de Cambio Radical, deberá amarrarse bien los pantalones y enderezar el rumbo de una Asamblea que perdió el norte durante la equivocada y fracasada presidencia de la veterana discípula del Senador Miguel Amín.
¡Seguimos bateando!



